miércoles, 6 de abril de 2011

El Pritzker para un arquitecto sencillo.


El premio Pritzker de Arquitectura fue instituido en 1979 por Jay A.Pritzker y su mujer, Cindy, para reconocer el trabajo de profesionales vivos que hubiesen demostrado con él cualidades como el talento, la visión y el compromiso aplicados a contribuir al desarrollo de la humanidad y su entorno, así como al arte de la arquitectura.

El arquitecto Souto de Moura ya pertenece a este selecto grupo de “Nobeles”. Tras, alrededor de 60 obras construidas, y no se sabe cuantos cigarrillos, la Fundación americana ha resuelto laurear a este arquitecto normal y sencillo. Sólo cabe preguntarse, aprovechando la ocasión, si el Pritzker es un Nóbel. Si, en este caso, Eduardo Souto ha contribuido al desarrollo de la humanidad ( como dictan las bases ), o como dice él mismo, es simplemente un artista social. Lo cual, nada tiene que ver. Quizás, los arquitectos excepcionales como él y sus predecesores premiados sean sólo excepciones. Personajes con estrella en el firmamento junto a Jay y Cindy.

El distinguido jurado que seleccionó al galardonado con el Premio Pritzker 2011 estaba conformado por su presidente, Lord Palumbo, reconocido internacionalmente como el patrón de la arquitectura de la ciudad de Londres, presidente del patronato de la, Serpentine Gallery, ex-presidente del Consejo de las Artes de Gran Bretaña, ex-presidente de la Fundación de la Tate Gallery, y ex-administrador del Archivo Mies van der Rohe en el Museo de Arte Moderno, Nueva York; y alfabéticamente: Alejandro Aravena, arquitecto y director ejecutivo de Elemental en Santiago, Chile; Carlos Jimenez, profesor, Escuela de Arquitectura Universidad de Rice, director, Carlos Jimenez Studio en Houston, Texas; Glenn Murcutt, arquitecto y ganador del Premio Pritzker 2002 de Sydney, Australia; Juhani Pallasmaa, arquitecto, profesor y autor de Helsinki, Finlandia; Renzo Piano, arquitecto y ganador del Premio Pritzker 1998, de Paris, Francia y Génova, Italia; y Karen Stein, escritora, editora y consultora de arquitectura en Nueva York.

Adjunto la entrevista de Belén Rodrigo ( Lisboa ) tras conocer su premio.

La sencillez que define su obra es el espejo de su persona. Desde muy joven aprendió que para ganar premios no hay que pensar en ellos y por eso el Pritkzer llega realmente por sorpresa.

—Recibe este premio por el carácter excepcional de su obra…

—Prefiero pensar que soy un arquitecto normal, no excepcional. Los arquitectos excepcionales no van a tener mucho futuro, acabó el estrellato. Este Pritkzer tiene algún significado: es un premio americano que dan al país más mediocre de Europa y al arquitecto más sencillo de los que estaban en su lista.

—Álvaro Siza destaca en su obra la importancia que da a la escala de sus edificios.

—La escala es lo más difícil en arquitectura porque no hay ninguna regla. Tiene algo misterioso, es el carácter del edificio. La arquitectura es contra natura pero debe parecer natural.

—Siza y Mies Van der Rohe son sus grandes influencias.

Siza me ha influenciado como persona, con un carácter y una postura ética muy fuerte. Una forma muy interesante de resolver los problemas. Y de Mies Van der Rohe, su método de analizar la historia y proponer adaptar los edificios históricos a las situaciones actuales con las tecnologías disponibles.

—¿Qué pasos sigue cuando llega un proyecto a su estudio?

—Me lleva mucho tiempo y casi siempre realizo dos proyectos contradictorios, los voy desarrollando y hay uno que gana, que mata al otro. Normalmente el proyecto que gana es la primera idea, que es la más fresca.

—¿Cómo se debe adaptar la arquitectura a la crisis?

—Debe reencontrar la especificidad de la disciplina, que es ser un arte social. Debe usar los medios de la época, las técnicas y responder a las grandes cuestiones actuales: habitación en África, recuperación del centro histórico de las ciudades, crear hospitales… Es un laboratorio enorme para resolver los problemas.

—¿Los arquitectos a veces olvidan esa función social?

—Hay una arquitectura de consumo, más vistosa y con base en la imagen, que cansa. Y hay otra arquitectura más sobria y más perenne que responde mejor a las situaciones. Eso no impide que de vez en cuando no se haga un monumento.


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